Angélica Cuapio

Dra. Angélica Cuapio

ESTRATEGIAS PARA UNA SÓLIDA REPUTACIÓN CIENTÍFICA

Dra. Angélica Cuapio

ESTRATEGIAS PARA UNA

SÓLIDA REPUTACIÓN CIENTÍFICA

Formar mentes curiosas y preparadas: una invitación desde la infancia para abrir caminos hacia el futuro.

Hace unos días tuve el privilegio de participar como ponente en el encuentro “Creciendo en Comunidad” organizado por la escuela Glückskind, en su plantel Coyoacán.

Aunque mi trabajo diario se centra en la ciencia, la consultoría internacional y el acompañamiento de estudiantes e instituciones en su camino hacia una carrera global, esta vez tuve la oportunidad de hablar con madres y padres.

El objetivo: reflexionar sobre las habilidades que podemos cultivar desde la infancia para que nuestras hijas e hijos crezcan con mentes curiosas, críticas y preparadas para elegir su futuro con confianza.

Si bien no soy pedagoga ni psicóloga, sí soy científica, consultora y madre. Y desde esa intersección es que nace esta reflexión.

A lo largo de los años he acompañado a cientos de estudiantes y jóvenes investigadores latinoamericanos que sueñan con estudiar y desarrollarse en otros países. Muchos tienen un talento inmenso, pero también una mochila cargada de carencias formativas que podrían haberse abordado mucho antes: falta de confianza, dificultad para comunicar ideas, escasa práctica de escritura clara, baja exposición al inglés, o temor a equivocarse.

¿Qué pasó en el camino?

La respuesta no es simple, pero un punto de partida es entender que todo aprendizaje es cultural.

Esta reflexión surge de una trayectoria que combina ciencia, vida internacional y maternidad: como investigadora mexicana formada en Europa, como consultora que acompaña a jóvenes latinoamericanos en su camino hacia carreras científicas en el extranjero, y como madre de dos hijos nacidos en Austria, de padre alemán y criados en Suecia. Esta mezcla de experiencias me ha permitido observar de cerca cómo ciertas habilidades (o su ausencia) marcan una diferencia real en el acceso a oportunidades.

Lo que valoramos, lo que se nos permite explorar, lo que se celebra y lo que se corrige en nuestra infancia está mediado por una cultura familiar y social. En ese sentido, formar una mente curiosa no empieza con un laboratorio, sino con una pregunta. Con una familia que escucha, que permite la duda, que no castiga el error y que abre ventanas al mundo.

Durante la charla compartí algunas habilidades que considero fundamentales sembrar desde la infancia:

  • Lectura comprensiva, no solo como técnica escolar, sino como herramienta para comprender el mundo y desarrollar pensamiento crítico.
  • Escritura clara, porque quien sabe expresarse con orden y sencillez, puede participar con más fuerza en cualquier campo.
  • Pensamiento crítico, para cuestionar, analizar, contrastar y crear.
  • Idiomas, especialmente inglés, como llaves que abren acceso a conocimiento, becas y colaboraciones.
  • Habilidades sociales como empatía, trabajo en equipo y adaptabilidad, que sostienen cualquier desarrollo profesional.

También hablamos de lo que veo en la ciencia: que el conocimiento técnico abre puertas, pero son las habilidades blandas las que las mantienen abiertas. Que el talento latinoamericano necesita estrategia, comunicación, claridad. Que muchos jóvenes no llegan a donde podrían, no por falta de capacidad, sino por falta de herramientas que podrían haberse cultivado desde niños.

Glückskind es una escuela que reconoce el valor de acompañar a las familias en ese proceso. Su apertura para organizar espacios como este encuentro, donde se dialoga entre padres, docentes y especialistas, es una muestra del compromiso por formar comunidades que no solo educan, sino que cuidan y transforman.

En este evento coincidí con ponentes de perfiles diversos: desde educadores ambientales y sociales, hasta especialistas en finanzas conscientes, neurodesarrollo, arte, sexualidad infantil y juego. Todos ellos aportando desde su perspectiva al desarrollo integral de las infancias.

Y ese es el punto central: cuando cuidamos y nutrimos a nuestras infancias con intención, también estamos preparando el terreno para que esas personas, en un futuro, puedan llegar más lejos. No porque les resolvamos la vida, sino porque les damos herramientas para construirla.

Hablar con padres fue un cambio de escenario para mí, pero también un recordatorio: la ciencia y la cultura de la colaboración internacional comienzan mucho antes del doctorado. Empiezan en casa, en la infancia, cuando se siembra la confianza para preguntar, explorar y construir caminos propios.

PHOTO-2025-09-07-19-57-18 2

Para conocer más cómo pienso sobre estos temas, y sobre mi trabajo en consultoría científica e internacionalización, puedes visitar mi página web o escribirme un mail.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *